viernes, 29 de enero de 2010
Las bolsas de plástico y el cambio climático.
El consumo de bolsas de plástico en España genera al año 100.000 toneladas de basura, si tenemos en cuenta que cada ciudadano utiliza una media de 238 bolsas al año, 10.500 millones de bolsas en total. Su utilización provoca un gran problema ambiental, ya que el plástico es un derivado del petróleo, no es biodegradable, resulta muy tóxico si se incinera y resulta muy peligroso para la fauna, sobre todo la marina, si acaba en nuestros mares.
La ONG Greenpeace, que acaba de celebrar el “Día sin bolsas de plástico”, anima a los ciudadanos a utilizar bolsas de tela o de papel, y a hacerlo más de una vez, eliminando el concepto de usar y tirar, procurando así un consumo más responsable y sostenible.
Razones para decir NO a las bolsas de plástico
• Se fabrican a partir del petróleo, un
recurso no renovable, costoso, cada vez
más escaso y responsable de la emisión
de gases de efecto invernadero, es decir,
del cambio climático.
• Su reciclaje no es rentable: cuesta
100 veces más reciclarlas que producirlas
nuevas.
• La mayoría acaba en el mar o quemada
en las incineradoras y en los hornos
de cemento. Se han encontrado bolsas
flotando al norte del Circulo Ártico y en
lugares remotos del Atlántico Sur.
• Contaminan durante su fabricación y
su incineración (dioxinas, cianuro de hidrógeno…).
• A menudo están impresas con tintas
tóxicas.
• Tardan entre 150 y 1000 años en descomponerse.
• Su dispersión en la naturaleza causa
mortandad de animales en el medio
terrestre y acuático. Las tortugas, los
delfines o los cachalotes, por ejemplo,
se las comen porque las confunden con
medusas y calamares. Es cada vez más
frecuente encontrarlas en cadáveres de
animales marinos porque provocan el
bloqueo, irritación o laceración del tracto
digestivo y reducen la cantidad de alimento
que los animales pueden ingerir.
• Son de fácil sustitución por sistemas
tradicionales: bolsas de tela, carritos,
cestas, de papel...
miércoles, 27 de enero de 2010
Consigli della Universita di Firenze
Oggetto: Promemoria per risparmi energetici ed altri comportamenti
RicordandoVi che comportamenti corretti aiutano il risparmio energetico, Vi sollecitiamo ad osservare e a far applicare i seguenti comportamenti:
1. ridurre/eliminare gli sprechi energetici in ogni modo (si veda quanto stabilito dall’Arpat)
1.1. tenere le finestre chiuse quando i locali sono climatizzati (riscaldamento in inverno e condizionamento in estate);
1.2. disattivare impianti in ambienti dove non servono, anche temporaneamente, mediante segnalazione al personale tecnico addetto; particolarmente in ambienti dove raramente soggiornano persone (corridoi, depositi, ecc.)
1.3. moderare la temperatura negli ambienti climatizzati (massimo 21° C in inverno, non meno di 26° in estate);
1.4. spegnere luci e apparecchi vari (lampade, ventilatori, split e condizionatori singoli, eventuali stufette elettriche, ventilconvettori, computers) quando si lasciano gli ambienti per lunghi periodi (ore e/o giorni);
1.5. non coprire apparecchi scaldanti (radiatori, ventilconvettori) con oggetti vari (es. libri o fascicoli o arredi);
1.6. preferire le scale all’ascensore, quando possibile;
1.7. non abusare dell’uso del computer, spegnendolo quando non serve e comunque sempre quando si abbandona la postazione; non utilizzarlo per motivi non legati al proprio lavoro.
2. ridurre/eliminare gli sprechi di acqua, carta e altro:
2.1. stampare i documenti solo se necessari, eventualmente in fronte/retro e possibilmente riutilizzare i lati ancora liberi dei fogli, soprattutto per documenti non ufficiali;
2.2. non lasciare aperti i rubinetti a lungo, soprattutto se scorre acqua calda; in caso di cattivo funzionamento segnalarlo ai responsabili tecnici, che provvederanno alla loro sostituzione, preferibilmente con altri a molla/tempo;
2.3. promuovere la raccolta differenziata almeno dei rifiuti riutilizzabili (carta, plastiche, lattine, toner, pile)
2.4. spegnere i mozziconi di sigarette in appositi posacenere;
2.5. segnalare eventuali disservizi osservati nella realizzazione di servizi di pulizie, forniture, ecc.
RicordandoVi che comportamenti corretti aiutano il risparmio energetico, Vi sollecitiamo ad osservare e a far applicare i seguenti comportamenti:
1. ridurre/eliminare gli sprechi energetici in ogni modo (si veda quanto stabilito dall’Arpat)
1.1. tenere le finestre chiuse quando i locali sono climatizzati (riscaldamento in inverno e condizionamento in estate);
1.2. disattivare impianti in ambienti dove non servono, anche temporaneamente, mediante segnalazione al personale tecnico addetto; particolarmente in ambienti dove raramente soggiornano persone (corridoi, depositi, ecc.)
1.3. moderare la temperatura negli ambienti climatizzati (massimo 21° C in inverno, non meno di 26° in estate);
1.4. spegnere luci e apparecchi vari (lampade, ventilatori, split e condizionatori singoli, eventuali stufette elettriche, ventilconvettori, computers) quando si lasciano gli ambienti per lunghi periodi (ore e/o giorni);
1.5. non coprire apparecchi scaldanti (radiatori, ventilconvettori) con oggetti vari (es. libri o fascicoli o arredi);
1.6. preferire le scale all’ascensore, quando possibile;
1.7. non abusare dell’uso del computer, spegnendolo quando non serve e comunque sempre quando si abbandona la postazione; non utilizzarlo per motivi non legati al proprio lavoro.
2. ridurre/eliminare gli sprechi di acqua, carta e altro:
2.1. stampare i documenti solo se necessari, eventualmente in fronte/retro e possibilmente riutilizzare i lati ancora liberi dei fogli, soprattutto per documenti non ufficiali;
2.2. non lasciare aperti i rubinetti a lungo, soprattutto se scorre acqua calda; in caso di cattivo funzionamento segnalarlo ai responsabili tecnici, che provvederanno alla loro sostituzione, preferibilmente con altri a molla/tempo;
2.3. promuovere la raccolta differenziata almeno dei rifiuti riutilizzabili (carta, plastiche, lattine, toner, pile)
2.4. spegnere i mozziconi di sigarette in appositi posacenere;
2.5. segnalare eventuali disservizi osservati nella realizzazione di servizi di pulizie, forniture, ecc.
Presidencia ue. españa trabajará por proteger los bosques frente a aludes e inundaciones
La protección de los bosques ante los daños que causan los incendios, inundaciones o aludes se encuentra también entre las prioridades de la Presidencia española de la Unión Europea, por lo que se impulsará la creación de un “Libro verde” para la gestión sostenible de estos espacios.
Así lo afirmó este miércoles la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ante la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo.
Según informó el Ministerio, Espinosa destacó el “interés” de los 27 ministros de Medio Ambiente para “aplicar cuanto antes” el contenido del Acuerdo de Copenhague, e insistió en la necesidad de “avanzar con rapidez y eficacia” en el proceso de negociación internacional hacia la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que tendrá lugar en México en noviembre.
En el ámbito comunitario, Espinosa puso de manifiesto la intención de la Presidencia española de impulsar el desarrollo del “Libro blanco” en materia de adaptación al cambio climático en políticas como la protección del suelo, la gestión eficiente del agua, la conservación de la biodiversidad, la agricultura y la pesca.
También dijo que España trabajará en el desarrollo de normas en el ámbito de la calidad del aire y del medio ambiente industrial y en los convenios internacionales que regulan estas sustancias; que pondrá en marcha la revisión de varias directivas de residuos eléctricos y electrónicos e impulsará una normativa comunitaria para el reciclado de los biorresiduos.
martes, 26 de enero de 2010
¿Que podemos hacer nosotros?
El cambio climático es un problema mundial. Pero, cada uno de nosotros puede cooperar para mejorar el medio ambiente. Para poder contribuir debemos conocer mejor de qué se trata este cambio que ha afectado a nuestro planeta.
Todas las personas en todos los países podemos hacer algo para marcar una diferencia en este problema planetario. Incluso pequeños cambios en nuestros hábitos pueden ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin perjudicar nuestra calidad de vida.
Las variaciones climáticas han existido en el pasado y existirán siempre bajo la influencia de los fenómenos naturales. Como tales pueden citarse las pequeñas variaciones de la radiación solar, las erupciones volcánicas que pueden envolver a la Tierra de polvo, bloquear la luz solar y las fluctuaciones naturales del sistema climático en sí.
Sin embargo, las causas naturales sólo explican una pequeña parte de este calentamiento. La gran mayoría de los científicos están de acuerdo en atribuirle otra causa importante al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero emitidos por las actividades humanas en la atmósfera, donde se concentra más calor.
Se hace necesario, entonces, comprender el cambio climático.
La energía del sol calienta la superficie de la tierra. Cuando la temperatura aumenta, el calor se refleja de nuevo en la atmósfera bajo la forma de radiación infrarroja. Parte de esta energía está atrapada en la atmósfera por los gases de efecto invernadero.
La atmósfera actúa como las paredes de un invernadero, permitiendo que pase la luz visible y absorbiendo energía infrarroja antes de que salga. La atmósfera mantiene el calor en su interior. Este mecanismo natural se llama “efecto invernadero”. Sin él, en la Tierra reinaría una temperatura media de -18°C, contra los +15°C actuales, aproximadamente.
Sin embargo, las actividades humanas están aumentando las concentraciones de gases de efecto invernadero y, especialmente, de dióxido de carbono, de metano y de óxido nitroso, lo cual aumenta el efecto invernadero natural y da lugar al recalentamiento de nuestro planeta. Este calentamiento adicional provocado por el hombre se denomina efecto invernadero “antrópico”.
¿Qué podemos hacer nosotros?
Economizar energía
Apagar luces, aparatos eléctricos, cerrar grifos, etc.
Reciclar
Caminar y elegir los mejores medios de transporte
Por supuesto, hay muchas otras cosas más que podemos hacer para contribuir en la causa contra el cambio climático y a favor de nuestro planeta. Ya iremos explicando cada uno de estos puntos. Lo esencial es comprender que es imprescindible que el hombre contribuya con su medio ambiente.
domingo, 24 de enero de 2010
Calentamiento Global. Efectos.
El calentamiento global ha estado siendo noticia y se está instalando en la mente de la gente a nivel mundial. Sin embargo, hay muchas personas que parecen no comprender aún las causas de este problema ni sus efectos futuros.
Lamentablemente, en algunos casos, existe esta falta de comprensión de los efectos futuros que pueden producirse si no actuamos con rapidez para cooperar con nuestro planeta.
Toda la información posible acerca del calentamiento global debe ser dada a conocer en todos los países de modo que, tanto los individuos como los gobiernos, puedan reunirse para resolver uno de los mayores desafíos que se le ha planteado a la humanidad hasta la fecha.
Cuando pensamos en los efectos del calentamiento global hay que considerar los dos problemas principales: el aumento de la temperatura y el aumento del nivel del mar.
Los diez años más calurosos que se han registrado, desde 1880, han sido los comprendidos entre 1997 y 2008. A medida que aumentan las temperaturas y el hielo se derrite en todo el mundo, los océanos aumentan su nivel. Esto podría traer graves consecuencias para el mundo hacia el año 2100. Más de 600 millones de personas podrían ser desplazadas, aproximadamente el 10% de la población mundial. Esta cifra podría ser mucho mayor si se derritiesen por completo los hielos de Groenlandia o de la Antártida.
¿Qué otros efectos pueden esperarse como resultado del aumento de las temperaturas y de los niveles del mar?
Por un lado, los huracanes destructivos. Los huracanes se han duplicado desde 1970. En el año 2005, un récord de cinco huracanes fue el más notorio de la época. Por otro lado, la desaparición de los arrecifes de coral. Ya en 1998, el mundo perdió el 16% de sus corales. Los corales están desapareciendo más rápidamente de lo que se pensaba.
Tampoco debemos olvidar la extinción generalizada de las especies. Que no nos sorprenda que de aquí al 2050, sea el fin para los osos polares y para los pingüinos debido a una menor cantidad de hielo.
Grandes ciudades como Phoenix, Las Vegas, Denver sufrirán la escasez de agua. El 40% de la población mundial depende de los glaciares del Himalaya para abastecerse de agua. ¿Qué sucederá cuando todos se derritan?
Por otra parte, habrá escasez de alimentos. Las cosechas de arroz, trigo y maíz podrían sufrir una caída del 10% y, en muchas regiones del planeta, podría aparecer la etapa de hambruna.
Los alimentos y la escasez de agua, junto con las migraciones en masa, harán que aparezcan las guerras. Muchas regiones ya están atravesando, actualmente, los conflictos generados por la agua. Matanzas en Darfur, Sudán, en donde ya se han matado unos 400.000 africanos desde el 2003.
¿Podemos reducir los efectos del calentamiento global?
Los resultados que pueden surgir a futuro dan miedo, pero aún estamos a tiempo de evitarlos y cambiar el rumbo de nuestro mundo. Para detener el calentamiento global, es necesario contar con la sensibilidad de la gente unida en el mundo entero para luchar contra el cambio climático.
Los seres humanos podemos hacer algo para contribuir con nuestro pequeño aporte a lograr una diferencia: reciclar, apagar las luces y los aparatos eléctricos que no utilizamos, no desperdiciar el agua, o bien tomar medidas más extremas como vender nuestro auto y mudarnos a una ciudad con mayor eficiencia energética.
Los seres humanos de todo el planeta podemos luchar para que estos efectos del calentamiento global no se hagan realidad.
Lamentablemente, en algunos casos, existe esta falta de comprensión de los efectos futuros que pueden producirse si no actuamos con rapidez para cooperar con nuestro planeta.
Toda la información posible acerca del calentamiento global debe ser dada a conocer en todos los países de modo que, tanto los individuos como los gobiernos, puedan reunirse para resolver uno de los mayores desafíos que se le ha planteado a la humanidad hasta la fecha.
Cuando pensamos en los efectos del calentamiento global hay que considerar los dos problemas principales: el aumento de la temperatura y el aumento del nivel del mar.
Los diez años más calurosos que se han registrado, desde 1880, han sido los comprendidos entre 1997 y 2008. A medida que aumentan las temperaturas y el hielo se derrite en todo el mundo, los océanos aumentan su nivel. Esto podría traer graves consecuencias para el mundo hacia el año 2100. Más de 600 millones de personas podrían ser desplazadas, aproximadamente el 10% de la población mundial. Esta cifra podría ser mucho mayor si se derritiesen por completo los hielos de Groenlandia o de la Antártida.
¿Qué otros efectos pueden esperarse como resultado del aumento de las temperaturas y de los niveles del mar?
Por un lado, los huracanes destructivos. Los huracanes se han duplicado desde 1970. En el año 2005, un récord de cinco huracanes fue el más notorio de la época. Por otro lado, la desaparición de los arrecifes de coral. Ya en 1998, el mundo perdió el 16% de sus corales. Los corales están desapareciendo más rápidamente de lo que se pensaba.
Tampoco debemos olvidar la extinción generalizada de las especies. Que no nos sorprenda que de aquí al 2050, sea el fin para los osos polares y para los pingüinos debido a una menor cantidad de hielo.
Grandes ciudades como Phoenix, Las Vegas, Denver sufrirán la escasez de agua. El 40% de la población mundial depende de los glaciares del Himalaya para abastecerse de agua. ¿Qué sucederá cuando todos se derritan?
Por otra parte, habrá escasez de alimentos. Las cosechas de arroz, trigo y maíz podrían sufrir una caída del 10% y, en muchas regiones del planeta, podría aparecer la etapa de hambruna.
Los alimentos y la escasez de agua, junto con las migraciones en masa, harán que aparezcan las guerras. Muchas regiones ya están atravesando, actualmente, los conflictos generados por la agua. Matanzas en Darfur, Sudán, en donde ya se han matado unos 400.000 africanos desde el 2003.
¿Podemos reducir los efectos del calentamiento global?
Los resultados que pueden surgir a futuro dan miedo, pero aún estamos a tiempo de evitarlos y cambiar el rumbo de nuestro mundo. Para detener el calentamiento global, es necesario contar con la sensibilidad de la gente unida en el mundo entero para luchar contra el cambio climático.
Los seres humanos podemos hacer algo para contribuir con nuestro pequeño aporte a lograr una diferencia: reciclar, apagar las luces y los aparatos eléctricos que no utilizamos, no desperdiciar el agua, o bien tomar medidas más extremas como vender nuestro auto y mudarnos a una ciudad con mayor eficiencia energética.
Los seres humanos de todo el planeta podemos luchar para que estos efectos del calentamiento global no se hagan realidad.
La extinción de especies debido al cambio climático
En la historia de la Tierra se han sucedido diversos episodios en los que la biodiversidad se ha reducido enormemente. Las extinciones masivas que se produjeron en el pasado fueron provocadas por fenómenos naturales, como el impacto de meteoritos, que alteró el comportamiento normal del clima, produciendo cambios que tuvieron consecuencias fatales para buena parte de las especies que en ese momento habitaban el planeta. En la actualidad, el escenario es diferente: es el hombre quien está provocando una alteración del clima debido a la emisión de gases de efecto invernadero, y es de esperar que, como ha ocurrido en el pasado, esto pueda repercutir en la biodiversidad del planeta.
Pequeños incrementos de la temperatura pueden conducir a una grave desestabilización de los mecanismos climáticos. Además, el aumento de la temperatura puede alterar el comportamiento de muchas especies, forzando su migración hacia lugares con climas más fríos. Pero a la vez, el desarrollo y destrucción de hábitats puede limitar e incluso impedir la nueva redistribución de especies, provocando su desaparición.
Los científicos han estudiado un total de seis regiones que representan el 20% de la superficie del planeta y han analizado la evolución de 1103 especies de animales y plantas desde tres escenarios de cambio climático diferentes: mínimo, moderado y máximo. El estudio se ha realizado mediante simulaciones informáticas que reproducen la redistribución de las especies en respuesta a un aumento de la temperatura del planeta.
El estudio ha determinado que el cambio climático, en el caso que sea moderado, provocará que entre el 15 y el 37% de las especies analizadas sean susceptibles de extinguirse antes del 2050.
Estos resultados indican que un cambio climático mínimo (y ahora ya inevitable) produciría la extinción del 18% de todas las especies; un cambio moderado la del 24%, y un cambio máximo la del 35% de las especies. En consecuencia, se deduce que entre un 15 y un 20% de las especies pueden ser salvadas si se toman medidas para reducir la trascendencia del cambio climático. Los resultados invitan a adoptar una estrategia de conservación que entienda el problema del cambio climático como una agresión a todos los ecosistemas del planeta. Estas medidas deben incluir un nuevo modelo de estructura energética que sea capaz de frenar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, así como los mecanismos para favorecer el secuestro del dióxido de carbono por parte de los ecosistemas, fomentando su protección y crecimiento.
Pequeños incrementos de la temperatura pueden conducir a una grave desestabilización de los mecanismos climáticos. Además, el aumento de la temperatura puede alterar el comportamiento de muchas especies, forzando su migración hacia lugares con climas más fríos. Pero a la vez, el desarrollo y destrucción de hábitats puede limitar e incluso impedir la nueva redistribución de especies, provocando su desaparición.
Los científicos han estudiado un total de seis regiones que representan el 20% de la superficie del planeta y han analizado la evolución de 1103 especies de animales y plantas desde tres escenarios de cambio climático diferentes: mínimo, moderado y máximo. El estudio se ha realizado mediante simulaciones informáticas que reproducen la redistribución de las especies en respuesta a un aumento de la temperatura del planeta.
El estudio ha determinado que el cambio climático, en el caso que sea moderado, provocará que entre el 15 y el 37% de las especies analizadas sean susceptibles de extinguirse antes del 2050.
Estos resultados indican que un cambio climático mínimo (y ahora ya inevitable) produciría la extinción del 18% de todas las especies; un cambio moderado la del 24%, y un cambio máximo la del 35% de las especies. En consecuencia, se deduce que entre un 15 y un 20% de las especies pueden ser salvadas si se toman medidas para reducir la trascendencia del cambio climático. Los resultados invitan a adoptar una estrategia de conservación que entienda el problema del cambio climático como una agresión a todos los ecosistemas del planeta. Estas medidas deben incluir un nuevo modelo de estructura energética que sea capaz de frenar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, así como los mecanismos para favorecer el secuestro del dióxido de carbono por parte de los ecosistemas, fomentando su protección y crecimiento.
Un cambio en la circulación atmosférica perturba el invierno en parte del hemisferio norte
Temperaturas suaves en el círculo polar, frío riguroso en la fachada occidental de Europa, inundaciones en Andalucía, nevadas en Florida… ¿El tiempo se ha vuelto loco?
Resulta sorprendente que pueda haber una conexión entre fenómenos tan inusuales y contrapuestos, pero los expertos opinan que sí la hay: se trata de una inversión en las corrientes atmosféricas que definen el tiempo en las latitudes más altas del hemisferio norte o, si se prefieren términos más técnicos, una fase negativa de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO, en siglas inglesas). El fenómeno se repite con relativa frecuencia, pero los anales meteorológicos no recuerdan una situación tan extrema y duradera en los últimos 50 años. «En diciembre se batió el récord», recuerda la NASA. Borrascas y anticiclones han intercambiado sus posiciones.
Los habitantes de la ciudad noruega de Tromso, a menos de 200 kilómetros del cabo Norte, y también los de Godthaab, la capital de Groenlandia, han vivido con sorpresa un inicio de enero con temperaturas de hasta siete grados positivos. La mayoría de los inviernos, un potente anticiclón toma posesión de estos lares y ocasiona un drástico descenso de las temperaturas, pero este invierno se ha desplazado hacia el sur. En Oslo, con un clima mucho más benigno, se ha llegado a –24°.
LOS VIENTOS / Cuando la NAO es positiva (NAO+), que en invierno es lo más habitual, los vientos de las latitudes altas circulan con fuerza de oeste a este –paralelos al ecuador– e impiden que el frío generado en el Ártico se extienda a otras áreas. En cierta manera, es como si quedara confinado en la región polar. Cuando esto sucede, las borrascas que se forman en el Atlántico encuentran un pasillo favorable para avanzar y dan lugar a los tradicionales inviernos lluviosos y bastante suaves de Londres y otras ciudades de Europa, explica Javier Martín Vide, catedrático de la Universitat de Barcelona. Más al sur, en cambio, surge un resultado poco deseado: el anticiclón se hace fuerte en las Azores y la península Ibérica sufre sequías. Las nieblas abundan.
Cuando la circulación atmosférica pierde su uniformidad –se ondula– y los vientos árticos consiguen avanzar hacia latitudes más meridionales, se produce entonces una oscilación negativa (NAO–). Como ha sucedido este año, el frío se apodera de Europa y las corrientes oceánicas que atemperan el clima encuentran un obstáculo para avanzar hacia el este.
Los vientos gélidos también se han prolongado hacia el sur en América. El aeropuerto de Miami, en Florida, alcanzó el pasado martes una temperatura de –2,2°, la más baja de los últimos 82 años, mientras que en la capital del estado, Tallahasee, se llegó a –7°. En el centro de Canadá, en cambio, los termómetros marcaron cinco grados por encima de la media habitual para la época.
SIN PATRÓN FIJO / «Las fases positiva y negativa de la NAO son recurrentes, pero se alternan sin un patrón fijo», explica Ángel Rivera, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Rivera afirma que el fenómeno no tiene una causa conocida y se atribuye al sistema caótico inherente al clima, pero insiste en que las NAO negativas son ahora menos frecuentes que en los años 70 y 80. «En invierno, la corriente de chorro se iba a menudo hacia el sur, pero desde 1996 no habíamos tenido una situación como la actual». «Ultimamente escasean las entradas Atlánticas que tanta agua dejan en Andalucía», reitera Martín Vide.
En Grazalema, pueblo enclavado en la sierra gaditana, empezó a llover a mediados de diciembre y desde entonces ha acumulado 1.200 litros por metro cuadrado, una cantidad más propia de los monzones asiáticos. El mes pasado fue el diciembre más lluvioso de los últimos 20 años en España, según registros de la Aemet. La excepción es Catalunya.
sábado, 23 de enero de 2010
La cumbre de Copenhague naufraga en una clausura decepcionante
Las maratonianas sesiones de la cumbre de Copenhague concluyeron anoche con un rotundo fracaso. Hubo un principio de acuerdo, sí, pero sus contenidos fueron tan inconcretos que un puñado de países pobres aún reflexionaba a altas horas de la noche si había que firmarlo.
Las delegaciones que habían pilotado la negociación se conformaron con unos textos descafeinados que se tendrán que renegociar… en el 2010.
Los insuficientes compromisos de los países ricos, fundamentalmente EEUU, y la intransigencia de algunas potencias emergentes resultaron irreconciliables. A partir de ahora, todos los esfuerzos que se emprendan para detener el avance del cambio climático tendrán un carácter dramático porque el tiempo se acabó. Para quedar bien, se ha decidido que los países ricos anuncien antes del 1 de febrero unos nuevos objetivos de reducción de emisiones de CO2. Serán, sin embargo, unos objetivos no vinculantes.
Algunos de los detalles más novedosos muestran la poca entidad del texto. En el primer capítulo del acuerdo dice, por ejemplo, que la comunidad internacional «se compromete» a evitar que la temperatura suba dos grados con respecto a los niveles preindustriales (año 1800). Sin precisar lo que ha de hacer cada uno, eso es poco menos que nada.
El acuerdo de mínimos se alcanzó después de una reunión del presidente de EEUU, Barack Obama, con tres pesos pesados reticentes: los representantes de China, India, Suráfrica y Brasil. «El acuerdo no es suficiente, pero es una primera etapa», declaró el propio Obama, que más tarde admitió que difícilmente se alcanzará un compromiso vinculante en los próximos meses. Los 3.600 millones de dólares (2.500 millones de euros) que EEUU les anunció fueron determinantes.
De hecho, este es el acuerdo más relevante. El texto afirma que los países industrializados deberán aportar anualmente 72.000 millones de euros a partir del año 2020 en ayudas para que los países más desfavorecidos puedan prepararse para el cambio climático. Se empezaría en el 2010 por una cantidad menor y se iría subiendo progresivamente, aunque no se establece un reparto de cuotas. A corto plazo, en el periodo 2010-2012, serán 21.000 millones de euros. La UE se había comprometido a poner 7.300 millones; Japón, otros 7.700, y anoche Estados Unidos anunció 2.500 más. El texto no especifica ni quién aportará los fondos que faltan ni quién los recibirá.
En un asunto controvertido, los países emergentes aceptaron un sistema independiente de verificación para sus emisiones de CO2 aunque con garantías de que no se inmiscuirá en la soberanía energética nacional. El texto proclama que los países en desarrollo deben recibir transferencia de tecnología para hacer frente al cambio climático, pero tampoco se especifica el tipo ni la cuantía.
Las conversaciones internacionales para poner coto al cambio climático se iniciaron en 1994, por lo que un año más de discusiones podría parecer intrascendente, pero no es así. En diciembre del 2007, en la cumbre de Bali, los países del mundo acordaron una «hoja de ruta climática» que debía concluir ayer con un tratado ambicioso para reducir las emisiones. La ciudad de Copenhague se convirtió en el símbolo del cambio hacia una sociedad menos dependiente de los combustibles fósiles. Se hablaba de una nueva revolución verde. Pero las expectativas se han roto. «Han engañado a la humanidad», clamaron ayer las oenegés.
NADA DE EMISIONES / En el asunto fundamental no hubo acuerdo. Los científicos de la ONU habían emplazado a los países industrializados a reducir sus emisiones entre un 25% y un 40% en el año 2020 con respecto a 1990. Solo así se podría evitar el temido aumento de dos grados. Sin embargo, las propuestas presentadas en Copenhague se quedaron en un insuficiente 17%. La UE llegó con un anuncio del 20%, aumentable al 30% si había acuerdo, pero la gran decepción fue la negativa de EEUU a ir más allá del 4% ya conocido.
Como los ricos no han pactado un calendario para reducir emisiones hasta el 2020, lógicamente tampoco se ha avanzado en el otro gran escollo: cómo lograr que los emergentes contengan su crecimiento en el mismo periodo.
Las delegaciones que habían pilotado la negociación se conformaron con unos textos descafeinados que se tendrán que renegociar… en el 2010.
Los insuficientes compromisos de los países ricos, fundamentalmente EEUU, y la intransigencia de algunas potencias emergentes resultaron irreconciliables. A partir de ahora, todos los esfuerzos que se emprendan para detener el avance del cambio climático tendrán un carácter dramático porque el tiempo se acabó. Para quedar bien, se ha decidido que los países ricos anuncien antes del 1 de febrero unos nuevos objetivos de reducción de emisiones de CO2. Serán, sin embargo, unos objetivos no vinculantes.
Algunos de los detalles más novedosos muestran la poca entidad del texto. En el primer capítulo del acuerdo dice, por ejemplo, que la comunidad internacional «se compromete» a evitar que la temperatura suba dos grados con respecto a los niveles preindustriales (año 1800). Sin precisar lo que ha de hacer cada uno, eso es poco menos que nada.
El acuerdo de mínimos se alcanzó después de una reunión del presidente de EEUU, Barack Obama, con tres pesos pesados reticentes: los representantes de China, India, Suráfrica y Brasil. «El acuerdo no es suficiente, pero es una primera etapa», declaró el propio Obama, que más tarde admitió que difícilmente se alcanzará un compromiso vinculante en los próximos meses. Los 3.600 millones de dólares (2.500 millones de euros) que EEUU les anunció fueron determinantes.
De hecho, este es el acuerdo más relevante. El texto afirma que los países industrializados deberán aportar anualmente 72.000 millones de euros a partir del año 2020 en ayudas para que los países más desfavorecidos puedan prepararse para el cambio climático. Se empezaría en el 2010 por una cantidad menor y se iría subiendo progresivamente, aunque no se establece un reparto de cuotas. A corto plazo, en el periodo 2010-2012, serán 21.000 millones de euros. La UE se había comprometido a poner 7.300 millones; Japón, otros 7.700, y anoche Estados Unidos anunció 2.500 más. El texto no especifica ni quién aportará los fondos que faltan ni quién los recibirá.
En un asunto controvertido, los países emergentes aceptaron un sistema independiente de verificación para sus emisiones de CO2 aunque con garantías de que no se inmiscuirá en la soberanía energética nacional. El texto proclama que los países en desarrollo deben recibir transferencia de tecnología para hacer frente al cambio climático, pero tampoco se especifica el tipo ni la cuantía.
Las conversaciones internacionales para poner coto al cambio climático se iniciaron en 1994, por lo que un año más de discusiones podría parecer intrascendente, pero no es así. En diciembre del 2007, en la cumbre de Bali, los países del mundo acordaron una «hoja de ruta climática» que debía concluir ayer con un tratado ambicioso para reducir las emisiones. La ciudad de Copenhague se convirtió en el símbolo del cambio hacia una sociedad menos dependiente de los combustibles fósiles. Se hablaba de una nueva revolución verde. Pero las expectativas se han roto. «Han engañado a la humanidad», clamaron ayer las oenegés.
NADA DE EMISIONES / En el asunto fundamental no hubo acuerdo. Los científicos de la ONU habían emplazado a los países industrializados a reducir sus emisiones entre un 25% y un 40% en el año 2020 con respecto a 1990. Solo así se podría evitar el temido aumento de dos grados. Sin embargo, las propuestas presentadas en Copenhague se quedaron en un insuficiente 17%. La UE llegó con un anuncio del 20%, aumentable al 30% si había acuerdo, pero la gran decepción fue la negativa de EEUU a ir más allá del 4% ya conocido.
Como los ricos no han pactado un calendario para reducir emisiones hasta el 2020, lógicamente tampoco se ha avanzado en el otro gran escollo: cómo lograr que los emergentes contengan su crecimiento en el mismo periodo.
viernes, 22 de enero de 2010
En el siglo XXI, el cambio climático será la mayor amenaza para la slaud mundial.
Según un artículo públicado en la página de internet neomundo.com.ar, un megainforme realizado para estudiar de los efectos sobre la salud pública concluye que, durante el siglo XXI, el cambio climático se convertirá en la mayor amenaza para la salud mundial del siglo que comienza.
Además, su autor principal, el Profesor Anthony Costello afirma que "nuestra falta de acción dará lugar a una injusticia intergeneracional, con nuestros hijos y nietos lamentando y sufriendo que nuestra generación hiciera caso omiso de la amenaza del cambio climático. Y lo harán con una indignación moral similar a la que hoy sentimos al mirar y analizar temas de nuestro pasado como la esclavitud.
Durante las reuniones para elaboración del informe en el que intervinieron profesionales de distintas disciplinas- Costello aseguró que "es importante analizar el cambio climático como un proyecto. Y comentó que en el estudio se centró en seis áreas claves: los patrones de enfermedad y mortalidad, la seguridad alimentaria, el agua y el saneamiento, la vivienda y los asentamientos humanos, los fenómenos extremos y la migración de la población".
Entre las conclusiones del trabajo Costello la destacó lo siguiente:
* "El gran mensaje de este informe es que el cambio climático es también- un enorme problema de salud que afectará el bienestar de miles de millones de personas y no es, como puede parecer, una cuestión ambiental que implica a los osos polares o la deforestación."
Además, su autor principal, el Profesor Anthony Costello afirma que "nuestra falta de acción dará lugar a una injusticia intergeneracional, con nuestros hijos y nietos lamentando y sufriendo que nuestra generación hiciera caso omiso de la amenaza del cambio climático. Y lo harán con una indignación moral similar a la que hoy sentimos al mirar y analizar temas de nuestro pasado como la esclavitud.
Durante las reuniones para elaboración del informe en el que intervinieron profesionales de distintas disciplinas- Costello aseguró que "es importante analizar el cambio climático como un proyecto. Y comentó que en el estudio se centró en seis áreas claves: los patrones de enfermedad y mortalidad, la seguridad alimentaria, el agua y el saneamiento, la vivienda y los asentamientos humanos, los fenómenos extremos y la migración de la población".
Entre las conclusiones del trabajo Costello la destacó lo siguiente:
* "El gran mensaje de este informe es que el cambio climático es también- un enorme problema de salud que afectará el bienestar de miles de millones de personas y no es, como puede parecer, una cuestión ambiental que implica a los osos polares o la deforestación."
jueves, 21 de enero de 2010
A partir de ahora cosas asi seran normales!
Absolutamente espectacular esta imagen del Reino Unido captada por el espectroradiómetro de imágenes de media resolución (MODIS) del satélite Terra de la NASA:
miércoles, 20 de enero de 2010
El año 2009, el segundo más calido de la historia para la Tierra

El presente invierno se está mostrando especialmente crudo en gran parte del hemisferio norte y especialmente en Europa, pero el calentamiento sigue avanzando a escala planetaria. Un nuevo análisis de la temperatura global en superficie realizado por científicos de la NASA ha encontrado que el pasado año 2009 ha empatado con otros como el segundo más cálido desde 1880, algo más de un siglo. En el caso del hemisferio sur, ha sido el más cálido desde que existen registros. Aunque 2008 fue el año más frío del decenio debido a la fuerte actividad del fenómeno océanico conocido como «La Niña», que enfrió la zona tropical del Oceáno Pacífico, 2009 conoció un retorno a temperaturas globales cercanas al record, de acuerdo con los nuevos análisis realizados por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), en Nueva York. El año pasado fue sólo una pequeña fracción de grado más frío que 2005, el año más caluroso hasta la fecha en los registros, poniendo a 2009 en un virtual empate con otros años -1998, 2002, 2003, 2006 y 2007- como segundo año más caluroso en los registros. «Siempre hay interés en los números de la temperatura anual y su situación en la clasificación histórica, pero este ránking a menudo pierde su significado real», afirma James Hansen, director de este organismo. «Hay una variabilidad sustancial entre año y año de la temperatura global causada por los ciclos de los fenómenos de 'El Niño' y 'La Niña'.
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